Según el terreno en el que se practica el barranquismo, la habilidad del grupo que se forma, y la correcta gestión del responsable de la actividad, se conciben varios niveles de dificultad que a continuación expondremos.

En nuestra compañía contemplamos 4 niveles de dificultad, aunque ajustando mucho la capacidad de cada participante, se podría llegar hasta 7 niveles.

El primer nivel o nivel de dificultad 1, es aquel en el que todos los usuarios pueden realizar el descenso del barranco, tanto en barrancos acuáticos como secos. Se trata de barrancos en los que todas las técnicas de progresión se convierten en opcionales, y se van adaptando a la actividad según la capacidad de todos los asistentes.

Un tema que debe quedar claro desde el principio es eso que se ha llamado, técnicas de progresión, son las siguientes, y todas ellas forman parte de un continuo de actividades en las que la dificultad va en aumento, además del tipo de acción que hay que ejecutar:

  • Caminar: la recomendación es andar por fuera del curso del agua, para no cansarse demasiado y por supuesto, para proteger el hábitat ecológico de la zona que se transita.
  • Destrepar: con el uso de pies y manos para descender alturas no demasiado inclinadas que no requieren de cuerdas de sujeción, ni es posible saltar hacia abajo.
  • Escalar: por la propia condición del terreno que se pisa, en ocasiones, es necesario subir en vez de bajar, para continuar con el nivel elegido y para evitar riesgos innecesarios en caso de cursar un nivel de dificultad superior.
  • Agarre a cuerda o pasamanos: se utiliza para salvar diversos obstáculos con cierta peligrosidad, como un aso de corrientes de agua en la parte inferior, o pozas muy profundas.
  • Rápel: se trata de descender una pared, ahora sí, vertical, con cuerdas de seguridad, donde se apoyan los pies en la roca y se va descendiendo.
  • Natación: se utiliza en lugar de caminar, con la suficiente profundidad del agua.
  • Tobogán: sin cuerdas de ningún tipo, se permite descender de manera libre por rampas de piedra lisa, se recomienda en todo caso permanecer tumbado para evitar caídas complicadas.
  • Saltos: después de comprobar que el lugar donde se caiga está libre de obstáculos, que lo suele hacer el primer miembro del equipo rapelando para comprobarlo, los demás miembros pueden saltar si lo desean.
  • Y por último, situaciones de tirolina, que se trata de un descenso guiado por una cuerda y un arnés, para salvar algún obstáculo en mitad de l recorrido, y que no implica riesgo alguno para los usuarios.

Dicho esto, explicamos el segundo nivel de dificultad, en el que opcionalmente en todos los miembros del grupo, podrán utilizar las técnicas de progresión que sean estipuladas para cada paso de un lugar a otro, excepto el rápel, que se considera obligatorio si el barranco lo precisa de esa manera.

El descenso de barrancos considerado de nivel 3 de dificultad, es aquel en el que se deben conocer de manera obligatoria, todas las técnicas de progresión, así como realizarlas correctamente, tanto en natación experta, como en saltos como en el rápel acuático. Aquí, el nivel 3 goza de una tremenda dosis de adrenalina y diversión.

Por último, el nivel 4 de dificultad contempla aquellas actividades que requieren de cierto nivel profesional, no solo por el tipo de guías profesionales que requiera, sino también por la complejidad del recorrido, donde se encontrarán grandes barrancos de gran caudal y una exigencia física y técnica absoluta.